El pecado

          Si habría que identificar el mayor invento humano, el más eficiente, el más simple, el más duradero, el que no conoce de obsolescencia, indudablemente el pecado estaría en el primer lugar. Sus inventores consiguieron lo que ninguna autoridad o poder lograron: instalar en la conciencia de muchos seres humanos un policía encargado de vigilarlo, reprimirlo y hacerle la existencia amarga y pecaminosa, imponiéndole normas de conducta y de moral diseñadas precisamente con el objetivo de controlarlo y subordinarlo a las religiones, las más perversas y eficientes organizaciones de poder y de control.

          Así viven en esa malévola dinámica de pecar, arrepentirse, ser perdonados y volver a pecar. Se transformó en pecaminosa toda conducta que es instintiva, natural y placentera al ser humano, y por lo tanto inevitable. De esa manera pecar se convirtió también en inevitable. Como contrapartida, todas las amarguras, sufrimientos y dolores que el humano es capaz de sentir se convirtieron en meritorias y deseables, según la voluntad de cualquiera de los cientos de dioses inventados, a imagen y semejanza de algún humano.

         Lo placentero es instintivo y por esa razón el humano está orientado a su búsqueda, y la obtiene a través de una infinidad de actividades. Las amarguras, frustraciones y sufrimientos emocionales –y aún físicos– son consecuencia de la falla en la búsqueda del placer. A las religiones no les interesan los seres humanos libres y felices; los quieren amargados, pecaminosos, devotos, masoquistas y controlables; éstos son su sustento. El ofrecimiento de un “más allá” luminoso y feliz, que nunca llega porque simplemente no existe, es la moneda con la que se compra barata esa esclavitud.

          Aunque lo anterior parezca un tema religioso, no lo es; atañe a la condición humana; al humano que nace ignorante e insiste –lamentablemente– en llegar a adulto cultivando y cuidando su ignorancia, o al menos haciendo poco por superarla. Hay quienes se aprovechan de esa ignorancia para darle respuestas, venderles paraísos y convencerles que las desdichas son voluntad divina de dioses perversos que no existen aunque aparecen vestidos con las túnicas de la omnipotencia y bondad.

          Pereza e ignorancia son las compañeras permanentes de aquellos que prefieren evitar la búsqueda de verdades que están un poco más allá de lo que se ha vendido como evidente o verdad incuestionable. 

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Diciembre 2018
381 palabras

2 Responses to El pecado

  1. Elsi Moya dice:

    Cuando me entero q pecar viene de la palabra “pecare” q es no dar en el blanco (flecha) fue un alivio, porque los emociones y sentimientos no son ni buenos ni malos….son los hijos de los pensamientos…….entonces..que es tener emociones q nos perturban y aprender a gestionarlas a canalizarlas.
    Estoy de acuerdo q la religion judeo.cristiana….induce a sentirnos pecadores, por simplemente tener esas emociones , como si estuviera en nosotros, no tenerlas.
    Hace mucho deje de sentir q la emocion q produce placer, es un pecado…o una virtud….tanto lo uno como lo otro, para mi, es pasajero…..asi q a sentirlo…ponerle nombre….y respetarlo.

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    • Fer Tobar C. dice:

      Gracias Elsi por tu valioso comentario.
      Son muy importantes opiniones como la expresada, pues complementan y aclaran el artículo principal.
      Un abrazo

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