La autoestima de la mujer

              Lamentablemente vivimos en un mundo en el que la mujer ha sido relegada a un segundo plano.  Occidentales y orientales por igual, con ligeros matices que los diferencian.  Es extraño pensar cómo las mujeres siendo seres exactamente iguales a los hombres, con las mínimas y necesarias diferencias que le permiten embarazarse y dar a luz, han aceptado ese rol de sumisión y subordinación.

              Para entenderlo hay que detenerse en la autoestima.  En un mundo esencialmente machista, diseñado por hombres, para hombres y para la satisfacción de sus necesidades, de todo orden, es necesario mantener la autoestima de las mujeres baja.  Poco ha cambiado el mundo en ese aspecto.  La mujer, como los demás elementos de la sociedad, es una pieza de ese rompecabezas, bonita y vistosa en muchos casos.

              Desde niñas se las educó para asumir un rol secundario, subordinado y dependiente del hombre.  Se les limitó el acceso a una educación igualitaria, se les inculcó que su rol y su destino son el matrimonio y los hijos.  Incluso en lo sexual se les ha asignado un rol secundario de meros objetos de placer.

              La educación les fue convenciendo de su inferioridad en base a la necesidad de resolver sus problemas y necesidades a través de una relación de dependencia con el hombre, el cual estaba capacitado para resolver todos los problemas y necesidades de la mujer, sutilmente el mensaje iba grabándose en la mente de la mujer que aceptaba como normal esa inferioridad frente a la “natural” superioridad del hombre.  Económicamente siempre dependientes o menos remuneradas, ciertas posiciones de mando o decisión vedadas.  Una sociedad sutilmente discriminando (“castigando”) a la mujer “solterona”, separada o divorciada, a la que no tenía hijos, a la profesional que pese a las trabas lograba una posición importante.  Ejemplos hay muchos.

              Este sutil proceso de menoscabar la autoestima también se convirtió en un instrumento muy eficiente de manipulación:  con un mínimo de halago la mujer estaba dispuesta a cumplir los caprichos o resolver las necesidades de un hombre.  De esa manera se sienten valoradas y apreciadas; el miedo a perder esa valoración, esa “seguridad”, les mantiene en actitud de sumisión.

              El proceso por el que cada mujer atraviesa cuando ha decidido recuperar su autoestima es muy largo y tortuoso.  Será criticada, tildada de “rara”, señalada como mal ejemplo, perderá algunas de sus amistades, su trabajo se verá en riesgo, su relación de pareja, si es que la tiene, casi siempre se rompe, etc., etc.  El precio de la libertad siempre es alto.

              Una mujer que ha recuperado su autoestima, que se ha liberado del yugo de la dependencia e inferioridad es una joya; y es también el más dulce desafío para cualquier hombre que se precie de serlo.

2 Responses to La autoestima de la mujer

  1. Antonino chiriboga dice:

    Que bien concebido y dentro de la realidad has plasmado este articulo. Lo importante es que en esta ultima década, se han producido algunos cambios que han permitido a la mujer, liberarse del yugo y demostrar que son tan o mas eficientes que los hombres.
    Un fuerte abrazo

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    • Fer Tobar C. dice:

      Gracias Antonino por tu valioso comentario.
      Acepta, por favor, mi disculpa por la tardanza en responderte.
      Un abrazo.

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