Virginidad: falla de fábrica

(475 palabras/3 min.)

Hombres y mujeres lo han discutido desde hace milenios. El consenso sigue vigente: es una de las virtudes más apetecidas en una mujer. Los hombres, a despecho de las mujeres, así la han determinado. Y una inmensa masa de féminas sumisas han aceptado el concepto, para su propia desdicha, unas; para su propio beneficio, otras.

En los albores de la humanidad y durante muchos cientos de años el himen tuvo una importante función de protección. La precariedad de la vestimenta, la desconocida necesidad de una mínima higiene íntima, la inexistencia de algún tipo adecuado de protección y peor aún la carencia completa de medicamentos adecuados para tratar las típicas molestias intimas femeninas fueron suplidas por la naturaleza al dotarle a la mujer de esa natural protección.

El hombre encontró en esa característica natural un modo de controlar y manipular a la mujer; el himen le dio la oportunidad. Los hombres inseguros y siempre temerosos de perder el control y el dominio, aseguraban la superioridad convirtiendo a la mujer virgen en un ser controlable y de fácil manipulación: sin experiencia sexual, con la garantía absoluta de que nunca habían quedado embarazadas ni habían dado a luz. Las mujeres aseguraban con su virginidad un porvenir promisorio, pues eran las apetecidas para esposas virtuosas y madres dedicadas. Posición social y bienestar económico fueron su recompensa. La mujer se convirtió en objeto de apropiación. El precio fue su propio himen. De ese modo terminaban siendo cómplices de su propia desdicha. Viudas y divorciadas bajaban de nivel, pues la certeza de su experiencia sexual previa las devaluaba, eran buenas para platito de segunda o tías queridas, en el mejor de los casos.

Aquellas mujeres que sin ser viudas ni divorciadas habían perdido su himen, se las consideró de inferior calidad, quedando relegadas a otras tareas. Estas eran las buenas para pasarla bien y entretenerse un rato. Jamás para compañeras o esposas.

La famosa “telita” ha terminado siendo la peor pesadilla para las mujeres. Algo han cambiado las cosas. Cada día hay más mujeres con su autoestima en el nivel correcto que ven en la virginidad una especie de error evolutivo, una falla de fábrica, que no determina valor ni calidad. También empiezan a aparecer hombres que ven a la mujer a un ser similar en capacidades, derechos y opciones, y no como objetos de apropiación, dominación o entretenimiento. Aquellos que ya no evalúan la calidad de las mujeres en función de una pequeña rotura.

Las mujeres muy jóvenes deberían seriamente considerar la posibilidad de eliminar el himen por la vía quirúrgica. Un proceso similar al de la circuncisión masculina. Y los hombres, en un arrebato de racionalidad deberían exigir a sus novias el certificado médico correspondiente.

Solo hay algo más lamentable que un ser humano esclavizado y subyugado por otro ser humano: una mujer esclavizada y subyugada por su pareja.

2 Responses to Virginidad: falla de fábrica

  1. elsi dice:

    La nueva conciencia nos permite desaprender cosas dadas por hecho, para formular nuevas maneras de pensar. El dominio y sumision en las relaciones ha prevalecido durante milenios. Estoy de acuerdo contigo, la relacion se debe basar en igualdad, respeto, no demostrar no pretender, esto es en el amor y no en el temor. Que es hay atras dominio, cualquier razgo de abuso: miedo

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  2. Fer Tobar C. dice:

    Gracias Susy por tu comentario y por tu tiempo.
    Un abrazo

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