Los celos

          Son una patología emocional y mental que afecta a demasiada gente, y a la cual no se le da la importancia que se debería. Como cualquier patología, requiere tratamiento. Una aclaración necesaria para contextualizar los celos en esta nota. Es el miedo compulsivo y obsesivo ante la posibilidad (supuesta o real) de que el ser amado sea arrebatado por otra persona o simplemente se aleje. Desde luego los celos son aplicables a otros campos del comportamiento; esta nota se limita a los celos que operan en la relación de pareja.

          En la relación de pareja –de cualquier tipo y a todo nivel– la posibilidad de que la pareja sea arrebatada o decida por propia voluntad apartarse de la relación es siempre una posibilidad; con frecuencia se convierte en realidad. El rompimiento de una relación es un evento doloroso, independientemente de las causas. Toma tiempo asimilarla y siempre deja secuelas por demasiado tiempo. El miedo a perder la pareja es comprensible y quizá hasta necesario; esa dosis moderada de miedo impulsa a cuidar la relación y de alguna manera a evitar posibles causas de rompimiento o alejamiento.

          Los celos, sin embargo, van mucho más allá de ese miedo. La persona celosa vive en permanente sospecha y duda respecto de los sentimientos, actitudes y movimientos de la persona amada, la cual se vuelve en objeto de permanente y obsesiva vigilancia. La relación con una pareja celosa poco a poco va convirtiéndose en una pesadilla; la cotidianidad se torna invivible, insufrible, y tarde o temprano termina por liquidar la relación. La persona celosa no entiende ni admite que padece un desequilibrio mental severo. No existe antídoto contra el veneno que los celos inyectan en la relación. Es una muerte lenta del alma y segura fuente de malestares físicos.

         Cualquier hecho o circunstancia, por irrelevante que sea, origina una sospecha con la consiguiente avalancha de reclamos. Nunca existen explicaciones ni disculpas posibles. La persona celosa es, además, intensamente posesiva. Los celos encubren una personalidad débil e insegura en todos los aspectos de la vida; además se viste con los ropajes del autoritarismo; todo bravucón es siempre un cobarde encubierto.

        Parece un contrasentido, pero las personas celosas infunden temor. Sucede con frecuencia que las parejas de las personas celosas son también personas temerosas y viven bajo las permanentes amenazas de las personas celosas. Terminan siempre subyugadas, controladas, humilladas y agredidas.

        Los celos matan cualquier relación, el alma, el cuerpo y en algunos casos una tumba marcará el fin de la historia.

 

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Octubre/2019 (418 palabras)

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