La tiranía de la RAE

Ejemplos necesarios: dos libros que no observan las normas de la Real Academia de la Lengua:

Autobiografía admirable de mi tía Eduviges. De Francisco Tobar García, escritor, poeta y dramaturgo ecuatoriano: no existen mayúsculas.

Sexo Cerdo. De Ignacio Allende Fernández, autor español, más conocido como Torbe. Al inicio de su libro escribe esta nota:

«En el presente libro no hay acentos. Ni signos de exclamacion ni interrogacion al principio de las frases. Esta manera de escribir es exclusiva de Torbe, aunque bien es cierto que asi es como se expresa la gente en internet. Alli nadie pone acentos, y como internet esta muy influenciada por el idioma ingles, tampoco nadie pone al comienzo de las preguntas el signo de interrogacion. No se me asusten que no pasa nada, todo se entiende muy bien. Es mi manera de escribir.»

 

Lo anterior –y sin abundar– a modo de introducción al tema de esta nota. El lenguaje es el medio de comunicación más simple y preciso mediante el cual se comunican las personas. La cultura y la historia de la humanidad son construcciones de los idiomas. Cada país y región van definiendo sus propias y exclusivas claves lingüísticas; imponer normas al estilo que cada grupo humano ha escogido para comunicarse resulta –por decir lo menos– absurdo, más aun cuando esas normas y estilos los definen un grupo de señores casi siempre rozando la ancianidad y sin el conocimiento de las realidades comunicacionales de cada región en la que se habla la lengua española. Al menos antes de establecer normas, deberían visitar las barriadas pobres de todos los paises o pasearse por los escarpados Andes o las playas caribeñas para que se den cuenta que sin tanta norma la gente se comunica y se entiende sin la necesidad de cargar algún diccionario bajo el brazo ni la observancia de normas.

El resultado está a la vista: la lengua española es muy compleja; el desconocimiento de las normas de la RAE no permite que nadie escriba ni hable correctamente. Soy un esclavo de los diccionarios desde mi temprana adolescencia y padezco frustración crónica por no conocer, más allá de lo mínimo o elemental, las intimidades y complejidades del español.

Resulta inconsistente que la RAE lejos de simplificar el uso del idioma, lo complica cada día más. Con sus 23 ediciones de diccionarios, el lenguaje se ha convertido en un elemento más de la ya larga lista de realidades que nos segregan y dividen… ¿es acaso eso lo que pretende la RAE con su tiranía al imponer normas, usos y excepciones para el «correcto» uso del idioma español?

 

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Octubre/2022 (435La palabras)

12 Responses to La tiranía de la RAE

  1. Fernando Álvarez Malo dice:

    Hola Tocayo.
    Un pequeño comentario: creo que esos venerables ancianos, no ejercen ninguna tiranía, sugieren pero no obligan. Ofrecen a los escritores ayuda e incorporan palabras de uso en los diferentes países de habla hispana e incluso extranjerismos muy extendidos. Más que una tortura, me parece una muy valiosa ayuda al entendimiento global y por tanto, a los traductores.
    Sin la ayuda de la RAE, de cuanto conocimiento nos habríamos privado. Al final el pensamiento se construye con las palabras.
    Tu escribes correctamente, seguro te ayudó más de una vez el trabajo de los académicos plasmado en uno de sus diccionarios. Como tú dices: hay que relajarnos. El cambio de lo que funciona fluidamente, no es bueno.
    Por favor sigue escribiendo como lo haces.
    Un abrazo Tocayo

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    • Fer Tobar C. dice:

      Como siempre, Tocayo, mi agradecimiento por tus lecturas y comentarios habituales.
      No he planteado la abolición de las normas; muchas son necesarias. Sin embargo, son abundantes, tanto como sus excepciones; eso lo ha vuelto un lenguaje muy complejo.

      Dudo que exista alguna persona, cualquiera de los académicos incluidos, que se precie de conocer el idioma ni medianamente. Eso nos convierte en cuasi ignorantes a todos, en mi caso sufro de frustración crónica por no conocer el idioma más allá de lo básico y elemental.

      Las normas de la RAE no son sugerencias; son imposiciones. Se habla o se escribe bien en la medida en que se aceptan las normas. Felizmente, nuestra cultura y diversidad cada vez le da menos importancia a un sistema de normas (de la RAE) imposibles de poner en práctica dada su abundancia y complejidad. El uso del idioma se distancia cada vez más de los académicos de la lengua.

      Un abrazo.

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  2. Jack Bermeo dice:

    Las normas deben existir mi estimado Fernando y no por ser anciano sino porque con simples alteraciones, los significados cambios.
    Para muestra escribo lo siguiente:
    «Mamás y bebés gratis»; ahora, quitemos las tildes : «mamas y bebes gratis».
    O escribo:
    «Prohibido cazar, animales» (está coma es muy bien puesta); ahora quitemos la coma: «Prohibido cazar animales».
    En los dos ejemplos tienes que regirte a las normas aunque no seas anciano para poder trasmitir tu idea correctamente.
    La rebeldía propia de tu espíritu te lleva a estás reflexiones muy interesantes y muy bien escritas pero no las comparto.
    Los idiomas van evolucionando y si que se van simplificando. Y ésto lo ha demostrado la RAE.
    Murciélago o muciegalo .
    Arberja o alberja son ejemplos.
    La RAE eliminó tletras, que las aprendimos en la escuelas como la «LL» y la «CH»; es o no simplificar el idioma.
    Pronto eliminarán la letra «C», te lo aseguro.
    Un abrazo viejo ( no anciano) amigo.

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    • Fer Tobar C. dice:

      Gracias Jack por tus comentarios.
      Vale una aclaración: solo he planteado la realidad de la abundancia de normas y sus correspondientes excepciones, y de la imposibilidad de conocerlas ni superficialmente.
      La puntuación y el uso de tildes quizá sean las ramas del lenguaje que más ayudan a su correcta interpretación, aun cuando sus normas y excepciones son abundantes.
      Cada día entendemos menos la lengua española, con la cruel realidad de que hablar y escribir medianamente bien es -sin dudarlo- tarea imposible.
      Hay algo que pasamos por alto: el contexto en el cada frase de dice o se escribe: tomo tus mismas frases como ejemplo: «Mamás y bebés gratis», «mamas y bebes gratis». Mamás, mamas siendo términos de igual significado, corresponden al mismo tiempo verbal del verbo mamar; mamá es equivalente a madre: Lo mismo sucede con bebés y bebes. En ese contexto, es el adjetivo gratis el que le dará el significado correcto. Es evidente que madres (mamás) y niños (bebés) gratis no tiene sentido. Mamás y bebés gratis cambia el significado y la referencia a una situación distinta, similar a mamas y bebes gratis. De paso, bebé no es originaria del español; su origen es francés.
      He ahi las complejidades y misterios de nuestra espesa y extensa lengua española.
      Ojalá eliminen algún dia las C H Q Z V X, sería una revolución, pero tendríamos que aprender a escribir «correctamente» de nuevo.

      Otro abrazo viejo, amigo del alma.

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  3. Esteban Tobar dice:

    Es de las pocas veces en que estoy en total desacuerdo con el tema, sin bien llama a una poderosa reflexión de cada uno, algo en lo que tus artículos son maestros. Para comenzar, la ancianidad de los que componen normalmente estos grupos es producto de la experiencia acumulada y demostrada, no de los años en sí y además, de que ya estamos llegando a dicha edad muchos de nosotros.
    Para mi todo se reduce a educación, o falta de ella. Si trivializamos la enseñanza de un castellano correcto en las escuelas, seguiríamos luego trivializando otras disciplinas como la matemática o la música, o la ciencia. Porque a la final, es donde más desconexión hay con la mayoría de los grupos humanos. Denominador común, la falta de educación. La enseñanza de cualquier tema es a la final una especie de gimnasia mental que va ampliando nuestras capacidades.
    El tema es muy amplio. Como ejemplo pondría yo el del inglés, en donde no hay un organismo rector. Nunca lo ha habido, y el resultado final es una fanesca interminable de términos absorbidos o apropiados que le van minando identidad. El diccionario en inglés es más abultado que el francés y español combinados.
    Triste subproducto resulta el tener que amañarse a desechar una serie de normas cuando uno interactúa en el internet, ya sea por dificultad o por pereza.

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    • Fer Tobar C. dice:

      Tu sabes que con mis artículos no pretendo generar polémica, aunque de antemano sepa que muchos lectores tienen opiniones diferentes o aun opuestas.

      Me ratifico en la calificación de ancianidad a los miembros de la RAE. Talvés faltó alguna aclaración. No me refería a las edades; me refería ancianidad en el sentido de la dificultad que tienen de aceptar la realidad de que el idioma debería simplificarse.

      En general, las sociedades actuales adolecen de una falta generalizada de educación. Esa carencia, sin embargo, está en gran medida causada por la abundancia de normas y excepciones que todo proceso educativo tiene. En nuestra educación disponemos de aproximadamente 12 años y unos 5 o 6 años adicionales para una formación profesional. En los últimos 50 años, el nivel de conocimientos que requeriría una persona promedio, seguramente se ha duplicado. Un ejemplo de eso el concepto antiguo de analfabeto: no saber leer ni escribir. Hoy hablamos de analfabetismo digital… ¿te imaginas la cantidad de conocimientos (educación) que se requieren para no ser un analfabeto digital? Los ejemplos abundan en todos los campos. EN el tema del lenguaje sucede igual. Actualmente hay normas y excepciones que hace 50 años no existían. Eso explicaría por qué ninguna persona -razonablemente- escribe ni habla correctamente.

      En ningún momento menciono ni sostengo la «abolición» de las normas de la RAE. Solo he planteado la realidad de su abundancia y de la imposibilidad de conocerlas ni superficialmente.

      Un abrazo

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  4. El eterno problema del castellano, la RAE es una institución de nobles ancianos que con el afán de dejar aunque sea una huella, lo único que hacen es complicar el idioma, un premio Nobel dice:

    POR UNA LENGUA LIBRE

    El castellano hablado anda por la calle, en cambio al castellano escrito lo tienen preso desde hace varios siglos en ese cuartel de policía del idioma que es la Academia de la Lengua. Tratar de liberarlo, reduciendo cada vez más la distancia entre el castellano escrito y el castellano hablado, es una tarea en que debemos empeñarnos los escritores de lengua castellana, y en la que de hecho estamos empeñados los novelistas latinoamericanos.

    “Entrevista con Gabriel García Márquez”.

    Libre, mayo de 1972.

    Un buen artículo Fernando, gracias por compartirlo, saludos.

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    • Fer Tobar C. dice:

      Gracias Marco por tu comentario.
      Esa cita de García Márquez es como anillo al dedo y resume en pocas y mejores palabras lo que pienso sobre este tema.

      «Noble ancianos» dejando huellas…. huellas pesadas, complicadas, llenas de excepciones y que nunca podrán ser comprendidas en su totalidad por nadie.

      Un abrazo.

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  5. Patricio Merino dice:

    Gracias por compartir Fernando.
    Yo tengo el mismo problema de los acentos al escribir un email.
    Pero en fin creo que me entienden igual con o sin.
    Saludos .

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    • Jack Bermeo dice:

      Hoy es mucho más fácil escribir correctamente, más aún si disponemos de «correctores automáticos».

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      • Fer Tobar C. dice:

        Gracias Jack por esa interesante observación.
        El problema del uso correcto del lenguaje se complica mucho en las personas que manejan a diario dos o más idiomas. Cada idioma con sus propias normas. Debe ser muy complejo. Indudable los correctores nos han ayudado mucho; lamentablemente, siguen siendo muy limitados en su funcionalidad y no cubren es «negro universo» de las normas y sus excepciones.
        Un abrazo

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    • Fer Tobar C. dice:

      Gracias por su comentario, Patricio,
      La única medicina para curarse de esa sensación de que no hablamos ni escribimos bien, es relajarnos. Al final, con un mínimo esfuerzo todo se entiende. Las personas de a poco nos vamos acostumbrando al hecho imposible de conocer y entender las miles de normas, y sus correspondientes excepciones que tiene el español.
      De a poco hemos ido formando un nuevo español; uno más simple, más comprensible, más humano y menos académico.

      Un abrazo.

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